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Descubre la historia de la paradisiaca isla de Formentera

Descubre la historia de la paradisiaca isla de Formentera
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Ses Illetes, Ses Platgetes y otros maravillosos rincones.  Descubre la historia de la isla de Formentera con nosotros.

A pesar de sus reducidas dimensiones y de las ganas de sus residentes de volverse invisibles durante buena parte del verano, el mundo entero sabe de la existencia de una de las últimas perlas del mediterráneo. Este pequeño paraíso se mantiene aún puro y proporciona  la sensación de estar lo más alejado posible del mundo.  Fueron los hippies de los años setenta los que incluyeron esta pequeña porción de tierra en su camino y, consecuentemente descubrieron al mundo este pequeño tesoro de tierra escondido. Por aquella época, Formentera era una excursión obligada para todo aquel que visitaba la isla de Ibiza o algunos maravillados por el lugar acababan fijando en Formentera su lugar definitivo de residencia.

Los hippies que se quedaban a vivir en la isla eran mucho más puros y extremistas que los de Ibiza,  ya que había que ser muy valiente para quedarse en una isla a vivir en casas sin luz, ni agua corriente y soportar la soledad y los vientos invernales. Mientras en Ibiza disponían de fiestas y discotecas y además algunos afortunados recibían sus giros de dinero mensuales en el único banco del pueblo.  Por Formentera pasaron grupos tan importantes en la historia de la música como Pink Floyd, Led Zeppelin, Bob Dylan o Jimi Hendrix que tenían como punto de reunión la Fonda de Pepe, el típico bar de pueblo mal iluminado que servía poco más que para unos botellines y patatillas de bolsa que sin comerlo ni beberlo pasó a ser uno de los bares más cool del momento, donde  podrías coincidir con algunos de los autores más importantes de la música actual. Actualmente puedes visitar la fonda durante tu estancia en Formentera ya que continúa en activo y lleno de hippies de la tercera edad y jóvenes mochileros en busca de un tour por el túnel del tiempo.

 

 

Uno de los aspectos que más ha contribuido a que la isla se mantenga intacta es la falta de aeropuerto y su limitada oferta de camas, por lo que la búsqueda de alojamiento se antoja muy complicada sobre todo en temporada alta.  La isla se libró del boom turístico por un problema logístico: los barcos que llegaban a Formentera eran pequeños y en ellos no cabían ni hormigoneras ni grúas, y el humilde puerto por aquella época no contaba con la infraestructura necesaria para recibir a una buena cantidad de visitantes.

La obligatoriedad de llegar por mar desde Ibiza protege a Formentera. La travesía entre las dos islas es corta, tan sólo 11 millas, pero entraña cruzar el estrecho de Es Freus, que en verano es el segundo paso más frecuentado del Mediterráneo, tras el estrecho de Gibraltar, y que al tener poco calado puede ser peligroso con mala mar.

Son muchos de los naufragios que han tenido lugar por estas costas, lo que ha acrecentado la leyenda de un Mediterráneo menos bucólico que el que canta Joan Manuel Serrat.

El silencio y la luz del lugar son  dos de los pilares de la exclusividad de este lugar. Formentera es el lugar de España con mayor proporción de playa por metro cuadrado y muchas de sus playas aparecen entre las mejores del mundo. Entre las favoritas para los que eligen Formentera como lugar de vacaciones destacan la de Ses Illetes y Ses Platgetes, el secreto de sus aguas transparentes está en la pradera de posidonia que rodea la isla y que actúa como una depuradora natural. Esta maravilla de la naturaleza fue declarada patrimonio mundial por la Unesco en 1999.

La costa de la isla ofrece otros espectáculos dignos de ser contemplados, como las torres de vigilancia, cinco en total, colocadas en lugares estratégicos, una de ellas ubicada en la paradisiaca isla de Espalmador. Algunos de ellos, como el cabo de Barbaria, hay que verlos al anochecer, justo antes de que la ausencia de luz pase todo al blanco y negro.  Julio Medem lo uso con muy buenos resultados en la película Lucía y el Sexo. Desde el mirador de la Mola se aprecia una vista panorámica de casi toda la isla de Formentera que te aseguramos que te dejará absolutamente maravillado.

 

En la Mola se encuentra también su famoso mercado artesanal, que abre miércoles y domingo por la tarde y donde podrás disfrutar de productos de artesanía local a precios únicos.  En Formentera el slow life es lo primero, la diversión se reduce a bañarse, comer, ver la puesta de sol y escuchar música antes de dormir. Si te apasiona la paella, las mejores de la isla las podrás encontrar en Real Playa, si quieres algo más sofisticado en Es Molí de Sal .

 

 

Si hay un momento en el día en el que todo el mundo está mirando el cielo es durante la puesta de sol, todo un espectáculo visual digno de ver en la isla. Con la oscuridad, la noche empieza en una Formentera sin discotecas, pero con relajados Chill Out. Flipper & Chiller es el lugar de moda y además de cenar y tomar una copa también puedes recibir masaje, mientras Chezz Gerdi cuenta con un beach club al que se puede acceder por mar.

Y así, el día acaba en el paraíso, un lugar elegido desde hace ya mucho tiempo para hacer una pausa, esconderse del mundo o empezar de nuevo por piratas, hippies y aburridos millonarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

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